La casa fósil

"The world’s a shadow of what went before.
The world gives off none of its own light"

Las cosas definidas por su ausencia nos hablan sin la prepotencia de existir. 

Me gustan los fósiles, las huellas del pasado impresas en materia trasplantada. Hacen que esa materia cuente una historia, fuera de su lugar. La concha petrificada de un molusco que encontramos en el monte nos cuenta que esas mismas tierras antes soportaban el peso de un océano. A veces en el trasiego humano sucede algo parecido. Especulemos sobre cómo debió ocurrir el proceso de fosilización en este caso.

Fósil
El albañil nunca pensó que las huellas de las propias manos en el yeso junto a la ventana izquierda quedarían expuestas adornando una fachada.
I. Desplazamiento. 

Como tantas veces se había hecho en la historia de las construcciones humanas, donde expolio y reutilización son indistinguibles, alguien por hurto o abandono se hizo con varios elementos decorativos de una casona noble, convento en ruinas o tejar industrial, y decidió injertarlos en la construcción de su propia casa. Entre el piso superior y el tejado a dos aguas era sana costumbre dejar un espacio que mejoraba el aislamiento térmico y servía además como secadero, con ventanucos de ventilación. Esta cámara se aprovechaba como lugar de almacenamiento de alimentos, recuerdos y mostrencos: ristras de ajos, pimientos rojos secos, un bidón de aceite, un arcón con un vestido de novia y un viejo uniforme militar de gala. La casa quedaría así terminada luciendo en lo alto de su fachada lateral esos dos ventanas, poco más que troneras. 

II. Sedimentación. 

Con la hipertrofia desarrollista de los años 60 y 70 en España los ayuntamientos de los pueblos fueron autorizando la construcción de edificios de mayor altura. A la casa en cuestión le fue endosado un bloque de pisos sin respetar separación alguna, de manera que la fachada lateral de la primera fue literalmente engullida y asimilada por la medianería del nuevo edificio, que dejó así los dos ventanucos cegados a la luz y ocultos a la vista. 

III. Afloramiento.

Finalmente, la casa fue derribada, quedando de ella sólo los ventanucos empotrados en muro ajeno, ahora visibles en lo que antes fue su lado interior. Ya industriales, ya nobiliarios o clericales, incorporados por accesión involuntaria a un vulgar bloque de pisos de hormigón.

RECOIL: Compartir es más eficiente

La página oficial de Alan Wilder/RECOIL en Facebook nos informa de una invitación insólita. A pesar de su papel clave en el devenir de Depeche Mode, una de las formaciones más influyentes en la música popular de los últimos 30 años, Wilder siempre supo preservar su espíritu innovador y experimental, a la vez que mantenerse alejado del ruido de los flashes.

Á las estrellas del pop les encanta interactuar con su público, pero rara vez la oferta va más allá de hacer coros o palmas desde las gradas. RECOIL ha ido mucho más allá al pedir que le prestemos los instrumentos para su gira de conciertos "A Strange Hour", en París, Leipzig y varias ciudades de los países bálticos. A cambio, Alan Wilder se ofrece a conocer personalmente a los prestamistas, además de proveerles de entradas 'VIP' para ellos y sus amigos.

No es algo anecdótico, hablamos de un cambio de paradigma en los usos del circo del rock, de una ruptura del modelo unidireccional típico de lo que llamamos industrias culturales. Porque en efecto, ¿es realmente necesario arrastrar enormes containers con equipo musical de ciudad en ciudad y repercutir ese coste en el precio de un espectáculo musical? Demasiado pesado para un avión, demasiado lento por carretera. Es más ágil, rápido y eficiente optar por aquellos recursos que ya se encuentran en el lugar donde queremos utilizarlos. Y entre los antes pasivos consumidores hay muchas personas dispuestas a colaborar (y, porqué no, beneficiarse). Recoil, que ya utilizó este mecanismo colaborativo en su anterior gira Selected, hace una lista de los instrumentos necesarios y, de este modo, el ex-Depeche puede trasladarse cómodamente de una ciudad a otra sin la rémora de una gran infraestructura al uso.

La lista de instrumentos en cuestión no es propia de simples fans. Prácticamente se trata de piezas de museo, ese tipo de objetos poseidos por entendidos que los aprecian, por lo que probablemente su encuentro con el veterano músico sea enriquecedor para todas las partes. Korg MS 20, (o el Polyphonic), EMS VCS 3, Minimoog y cualquier Oberheim, tan bonitos que sólo verlos merece la pena.

Korg MS 20
this is next
Foto: kurisuuu en Flickr

EMS VCS 3Adaptación de la foto original de The Standard Deviant, bajo CC BY-SA 2.0

El mítico Minimoog
minimoog
Foto: Stretta en Flickr

Secuenciador analógico
Oberheim DS-2
Oberheim DS-2a Digital Sequencer
Foto: Switched On Austin en Flickr


El modelo de Internet de Suzanne Mubarak en los colegios españoles

Como es sabido, Promusicae, la asociación de empresas productoras de música en España, ha elaborado una guía sobre música, cine y televisión en Internet que piensa distribuir en los colegios de enseñanza primaria y secundaria de todo el país. La guía se dirige a padres y profesores y con ella se pretende que los jóvenes analicen su contenido en las aulas.

La guía destila un sesgo interesado tan evidente (baste como ejemplo la definición del término 'blog' de su glosario: "Abreviatura de «web log», un diario o revista que se publica en Internet. Los blogs a menudo se utilizan para publicar enlaces a archivos, que pueden ser copias ilegales de música, películas u otros ficheros multimedia"), que debería descalificarse como material educativo. Es una perversión además consentir que una asociación de industrias enzarzadas en una guerra judicial abierta extienda el campo de batalla a las aulas, y de paso distribuya publicidad directa en estas (el documento sugiere una serie de sitios web para acceder, mediante pago, a contenidos en la Red, como www.pro-music.org, El Portal de la Música, la Central Digital o Filmotech). La guía, en fin, pretende adoctrinar a niños y profesores españoles sobre lo malísimo que es el P2P y lo guay que es la Ley Sinde. Hasta ahí nada que nos sorprenda, por mucho que nos espante.

Por su parte, Hacktivistas, Anonymous y Pirates de Catalunya han lanzado una versión de la "Guía para padres y profesores” en la que, "además de cambiar el género, se pueden editar y corregir los múltiples errores que contiene la guía original, además de cambiar los enlaces a las páginas ‘afectas’ por otras mucho más seguras a la par que legales".

Es un consuelo, pero vayamos a las tripas del documento de Promusicae. Sabemos que está promovido internacionalmente por la IFPI y editada por Promusicae con el apoyo de la SGAE y la FAP, pero ¿quién la ha elaborado? Childnet Internacional, "una organización sin ánimo de lucro que trabaja en colaboración con otras ONG del mundo para contribuir a que Internet sea un magnífico lugar seguro para los niños", según nos informa la propia Guía.

Parece un fin loable, pero... un momento... ¿qué entiende Childnet Internacional por "Internet segura"? Quizá obtengamos una pista examinando con qué organizaciones colabora para tal fin. Descubriremos que según el anuario de 2007-2008 de la organización, (página 21) una de ellas es el "Movimiento Internacional Suzanne Mubarak, Mujeres por la Paz", lógicamente presidida por la esposa del tirano, "para promover la seguridad frente a los riesgos de Internet para los jóvenes" ... de Egipto.

Ah, Egipto, ese referente de las libertades civiles en Internet, ese país democrático donde los jóvenes podían navegar seguros y protegidos de la piratería y del tráfico descontrolado de información, ordenadamente tutelados por el gobierno de su amable benefactor... Quizá deberíamos importar ese modelo e introducirlo en nuestras escuelas. Contratémos para ello a Childnet Internacional. Sus resultados les avalan.

Bricolaje musical: 'harpsichord bending'

Paseando hace unos días con una amiga por el centro de mi ciudad, descubri a un señor tocando un extraño instrumento que podría haber sido diseñado por unos Les Luthiers venidos a menos.

Era simplemente la caja con el arpa de un un clavecín, un "cémbalo", como se conoce en Budapest, de donde supongo procedía el músico callejero. Un instrumento de teclado y cuerda pulsada que carece de teclado y cuyas cuerdas no se pulsan, sino que se percuten directamente con baquetas de marimba.



La economía del acabado merece comentario. Con una estética inequivocamente casual, las patas, en número de cuatro y pintadas de antemano en rojo inglés, se han tomado prestadas de una mesa camilla o similar, con eficiente relación entre recursos consumidos y logro de objetivos: mayor sonoridadad y mejor ergonomía.

Es también sumamente práctico el asidero de metal cromado instalado sobre el borde superior del instrumento para facilitar su transporte, algo en lo que todo buen músico ambulante debe pensar.

Con la desaparición del teclado (ese intermediario prescindible) se rebasa la idea de John Cage de "poner en manos de un único pianista el equivalente de toda una orquesta de percusión", pues verdaderamente aquél ha mutado en percusionista. Y bastante simpático, por cierto.

Cosas que se han ido para no volver: fumar a escondidas

En la reedición de la mítica revista TBO realizada por SALVAT descubro una página de viñetas con una serie de predicciones. Constatan el entonces inimaginable retorno de algunos usos sociales ya prácticamente desaparecidos en 1977-78. Más de treinta años después, varias de esas predicciones resultan fallidas. La refutación de una de ellas en particular resulta de rabiosa -literalmente- actualidad.

Reproducción a título de cita e ilustración. Fuente: TBO Edición Coleccionista. Editorial Salvat, S.L. Autor no identificado.

Memoria musical traidora

Lo que hacemos no viene de la nada. Una semana atrás, con la ayuda de un buen amigo, compré una Elektron Machinedrum SPS-1 MK II. Y aprendiendo a pilotarla tuve la ocurrencia de ponerme a grabar con ella y con el KORG R3.

No contento con la fechoría, me entretuve en grabar un vídeo para hacer más digestivo su consumo. Como la pieza no contaba ninguna historia ni tenía significado alguno, me limité a transcribir el sonido en imágenes, con la ayuda del programa de edición de audio.

Este fue el resultado, publicado hace tres días en YouTube.



Pero esta misma mañana, escuchándolo de nuevo, la melodía me ha resultado vagamente familiar. Y de repente, qué crueldad, he recordado uno de los primeros vinilos que de niño tuve en las manos, el Platinum de Mike Oldfield, un disco que terminaba así.



Abandonado el gusto por los discos de Olfield, algunos años después supe que aquel tema era la versión de una obra de Philip Glass, con quien entonces estaba yo entusiasmado, el Etoile Polaire, incluido en el álbum North Star, un coro repetitivo de resonancias setenteras que podéis escuchar aquí.



¡¡Traición!! ¡¡Infamia!! Seguramente me rondan por la cabeza miles de referencias, podría haber tratado de emular a Yahoo, a New Order o incluso a Giorgio Moroder, pero jamás se me habría ocurrido mencionar a Olfield o a Glass como "influencias" de mis torpes maquinaciones sonoras. Pero ahí están. Puedes tratar de ignorar o superar tu educación musical, puedes incluso odiarla, pero para tu vergüenza no la puedes borrar.


¿Valgo más muerto que vivo?


I. Siglas.

Dos semanas atrás, en este Año Internacional de la Diversidad Biológica, la ONU publicaba el documento Perspectiva Mundial sobre la Biodiversidad 3 (PMDB-3). En sus primeras páginas, Achim Steiner, Subsecretario general de las Naciones Unidas y director ejecutivo del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), advierte lo siguiente:

"Una de las áreas clave es la economía: muchas economías siguen sin apreciar el enorme valor de la diversidad de animales, plantas y demás formas de vida, ni su papel en el funcionamiento de ecosistemas sanos, desde los bosques y los sistemas de agua dulce a los suelos, los océanos e incluso la atmósfera".

Es una declaración de gran calado, en la línea del interesantísimo proyecto The Economics of Ecosystems and Biodiversity (TEEB) auspiciado desde el propio PNUMA.

TEEB trata de cuantificar los beneficios económicos globales de la biodiversidad y poner de relieve los crecientes costos de su pérdida y de la degradación de los ecosistemas. Una pérdida descrita muy gráficamente en su informe provisional de 2008 (disponible en castellano):
"Es como si estuviéramos borrando el disco duro de la naturaleza sin tan siquiera saber qué datos contiene".
El informe señala la falta de valoración económica del aprovechamiento (y asolamiento) de los recursos naturales como causas cómplices del deterioro de los ecosistemas y de la destrucción de la biodiversidad, partiendo de la frase de un desconocido autor revolucionario, un tal Adam Smith: No todo aquello que es muy útil vale mucho (el agua, por ejemplo) ni todo lo que vale mucho es muy útil (un diamante, por ejemplo).


II. Dentro y fuera (conceptos básicos).

Como tantos otros, di mis primeros pasos (luego truncados como puede comprobarse) en el estudio de la Economía de las manos de Samuelson-Nordhaus, cuya obra homónima dedicaba a las externalidades... ¡una de sus mil cien páginas!

Aunque joven y precozmente estúpido, ya entonces me llamó la atención el nombre, alusivo a lo que queda fuera del mercado. Una exclusión fácilmente predecible al dejarle encargarse de decidir no tener que pagar por algunas cosas buenas que utilizaba, como (el trabajo de las amas de casa, los parques y zonas verdes, los bienes públicos en general), ni tampoco por las consecuencias negativas de su actividad (contaminación atmosférica, destrucción de recursos naturales).

A todo esto la ciencia económica durante décadas se limitó a encogerse de hombros cuando le preguntaban porqué no cuantificaba -problemas matemáticamente más complejos había abordado- esos costes para introducirlos en la contabilidad de lo que producimos y consumimos. Y señalando un punto lejano en el espacio se decía: "es que son externas...". Y así, sólo la mala suerte, remotamente externa al mercado, era responsable de la fatal caída de un obrero desde un andamio. La agotadora jornada de trabajo de las amas de casa, criando a los hijos, limpiando el hogar, dando de comer a las familias, tampoco merecía mayor reconocimiento social: eran muy útiles (en palabras de Adam Smith), pero sin ningún valor...

Pero, volviendo a la destrucción de los ecosistemas, ¿cómo puede ser externo el medio del que se nutre todo nuestro sistema productivo? ¿Extraemos de Plutón nuestro petróleo? ¿Son alienígenas las especies de anfibios en acelerada desaparición? ¿Los bosques talados, cuya pérdida global anual el PMDB-3 estima entre 2 y 4,5 billones de USD, en qué planeta producían oxígeno y convertían el CO2 en madera?

Después de más de dos siglos de lecciones sobre Economía, tal vez convenga repasar algunos conceptos previos muy básicos. Tanto que podremos comprenderlos en cualquier lengua:



III. Especulaciones.

Imaginemos que, poco a poco, conseguimos reintroducir en la Contabilidad de lo que tenemos y hacemos aquello que nunca debió quedar fuera de ella. Esto es, en cierto modo, ese burdamente sobado concepto de economía sostenible. Supongamos que logramos cuantificar cuánto cuesta todo, y que nos imponemos pagar por ello. Las emisiones de CO2 de nuestra bolsa del 'super', el carbón robado a las entrañas de la tierra por una central térmica que alimenta el ordenador desde el que escribo, el agua sacada del subsuelo por nuestra marca de cerveza favorita, las bolitas de plástico flotante que dejan a la sombra a las cianobacterias de las que pende buena parte de la cadena trófica marina... Ya se han ensayado algunos intentos:

Extraido de "La economía de los ecosistemas y la biodiversidad" © Comunidades Europeas, 2008

Supongamos que fuésemos obligados a asumir económicamente esos costes que, no nos engañemos, de un modo u otro ya nos estamos infligiendo. Individualicemos ahora la carga, pongamos por caso, de esos 6.100 millones de euros anuales durante un período de 10 años que cuesta proteger la biodiversidad (previamente amenazada gratis) en el cinturón de Brigalow (Nueva Gales del Sur). Añadamos después los costes de todos los ejemplos que se nos vayan ocurriendo. Todos. Ahora seamos buenos, internalicemos las externalidades, y dividamos la inimaginable cifra resultante entre los habitantes que en el mundo son, unos 6.828.203.653, haciendo tabla rasa por simplificar, sin entrar de momento en quién hizo más o menos.

Obtendremos una idea de cuánto le cuesta al planeta cada uno de nosotros.

Expresado el dato anterior con signo negativo, poseídos por esta fiebre economicista computemos después cuánto producimos cada cual en bienes, servicios, conocimiento o risión. Esto no es tan difícil, lo tenemos bien calculado, en muchos casos se aproxima a lo que nos pagan y llevamos una escrupulosa contaduría de nuestros sacrificios.

IV. Seres bípedos, implumes y deficitarios.

Y por fin la dolorosa resta de ambas cifras, las matemáticas de contrición y el plausible resultado de que individual, directa y personalmente consumamos más de lo producido. En un mundo donde la utilidad sí equivaliese al valor, tal vez el nuestro sería negativo.
¿Valgo más muerto que vivo?

Sobrevivir a Kraftwerk

No necesitan presentación, y su influencia en la música tanto culta como popular a lo largo de las últimas décadas ha sido inconmensurable. Bastaría echar un vistazo a casi cualquier producción musical actual para vislumbrar su herencia. Nos limitaremos sin embargo a registrar algunas lecturas de sus obras desde ángulos en principio exóticos.


I. La fama de La Modelo

En 1979 unos modernísimos El Aviador Dro y Sus Obreros Especializados interpretaban en los escenarios patrios The Model, tema publicado en single sólo un año antes por los propios Kraftwerk, adaptando la letra a su gusto particular.



El mismo año Philip Charles Lithman aka Snakefinger, habitual colaborador de The Residents, lanzó su marciana visión del mismo tema.


Poco después, el colectivo 'avant-pop' japonés Hikashu, liderado por un "pseudovocalista kabuki" realizó esta versión en el álbum Tokyo Mobile Music 1 (1982).




Subamos el volumen y pongamos algo más fuerte (no, no esperéis ver aquí esa patética versión de Rammstein). 1987, Big Black, banda 'noise punk' de Steve Albini (productor de Pixies, Nirvana, The Jesus Lizard, Slint, P.J. Harvey...). Álbum Songs About Fucking, y de nuevo The Model.





(II) Futurismo de conservatorio (paradoja temporal)

Desde que en 1992 el Balanescu Quartet, formación fundada por el violinista y compositor rumano Alexander Balanescu, lanzó su álbum "Possessed" con interpretaciones de varios temas de Kraftwerk bajo arreglo para cuarteto de cuerda, los alemanes no han dejado de estar presentes en las formaciones clásicas más 'cool'. Aquí el corte The Robots, que casi parece descubrir una conexión oculta de los de Düsseldorf con el folklore centroeuropeo.




Cuando el lector observe boquiabierto el espasmódico pero inexplicablemente elegante movimiento de caderas del líder de Talking Heads sabrá disculpar la insistencia en ofrecer The Model, ahora interpretado por el Balanescu Quartet (theremín incluido) pero esta vez junto a David Byrne.




The Model parece haberse convertido en tema obligado en los conservatorios de música...




(III) El programador tropical

Les presento al Señor Coconut, uno de los innumerables alias, en apariencia clínicamente disociados, del prolífico Uwe Schmidt, ciudadano alemán con bigotillo cuya sorprendente carrera ha oscilado entre la frialdad rítmica del techno más hermético y el sudoroso calorcito de los ritmos mestizos y latinos en general. El año 2000 se sacó de sus anchas mangas con volantes de farolillo el álbum El Baile Alemán, con los temas Showroom Dummies, Trans-Europe Express, The Robots, Neon Lights, Autobahn, Home Computer, The Man-Machine, Musique Non Stop y este descacharrante Tour de France:



En palabras de Carlos Gonzalez, "los robots llevan guayabera, bailan agarrao, tocan las maracas y beben pisco sour". No puedo resistirme a colocar el fiestorro que se organizó en el esplendoroso hotel Berns de Estocolmo en noviembre de 2006. Vean, vean este Autobahn en directo, y no dejen de advertir la camisa roja con corbata negra del tipo de las maracas...



(IV) Chiptunes, nostalgia de las máquinas

Todavía con confeti en los bolsillos, regresamos a un universo en principio más cercano a la música electrónica de los pioneros: los sonidos de los videojuegos de 8-bits. En 2007 el sello Astralwerks publicó un álbum que recopilaba música de Kraftwerk inerpretada a base de esta tecnología emocionante. Destacamos aquí estos muy dignos Computer Love del DJ sueco Thomas Söderlund alias Covox, y Spacelab a cargo de 8 Bit Weapon.






(V) Ecos en el campo

Incluso lejos de la ciudad y de sus máquinas descubrimos, en un hotel de carretera, a un tal Sam Barnum, fornido guitarrista campestre que nos sorprende con este virtuoso Computer Love.



Todo este viaje para terminar en el domicilio de este tío tan majete que, según él mismo nos cuenta, estaba aburrido en su casa cuando se le ocurrió grabar un vídeo interpretando Neon Lights... ¡¡con su banjo!!.




Somos absolutamente sinceros al declarar que preferimos lo anterior a las cientos de versiones irregulares de, entre otros muchos, U2, Coldplay, Ride, Rammstein, Veronika Zemanova, Sonic Boom, Zoot Woman, The Cardigans, The Divine Comedy, Lloyd Cole, Leather Strip, Duran Duran, Niños del Brasil, lo que quedaba de Simple Minds, Anthony Rother, Siouxsie & the Banshees, Orchestral Manoeuvres in the Dark... Las pasaremos por alto sin siquiera detenernos en la de Glass Candy, con esa chica tan sugerente. Lo mejor será despedirse con...


Muchachos, no imagináis cómo puede sonar esto en un vinilo de 12" bien prensado...

Música acuática

Enrique Granados, compositor español siempre reticente a embarcarse, terminó sus días en 1916, en el viaje de regreso del estreno de sus Goyescas en el Metropolitan de Nueva York. Se encontraba a bordo del vapor británico SS Sussex, cuando este fue torpedeado por el submarino alemán SM UB 29. Granados, que había logrado ponerse a salvo en un bote salvavidas, divisó a su esposa Amparo entre las olas del Canal de la Mancha, e intentando salvarla se lanzó al agua, donde ambos perecieron ahogados.
Con esta introducción queremos significar que el título no se refiere a esto:

25º Festival Festival Anual de Música Subacuática en Looe Key

Nos referimos al influjo del agua, que con harta frecuencia ha inspirado a los compositores a lo largo de la Historia. De las miles de partituras empapadas que por ahí deben pulular, nos hemos acordado de las siguientes (tomen asiento, debajo pueden encontrar sus salvavidas):

Evidentemente para empezar, Water Music, el conjunto de tres suites que Haendel compuso a instancias de Jorge I para ser interpretada en 1717 por 50 músicos en la barcaza real sobre el Támesis...



Más accidentado fué el viaje que en el verano de 1839 Richard Wagner emprendió en velero desde Königsberg (actualmente Kaliningrado, Rusia) a Londres, cuando una tormenta arrojó su barco hacia las costas noruegas, hecho que avivó el interés del compositor por la leyenda del navegante condenado a surcar los mares en busca de la salvación. Sería el germen de la ópera El Holandés Errante (1841). No ponemos vídeo, que la ópera nos da un poco de grima.

Debussy incluyó La Catedral Sumergida en el primer libro de sus Preludios para piano (1909-10), basándose en el antiguo mito bretón según el cual la catedral de la ciudad sumergida de Ys, se eleva desde el mar en las mañanas claras, cuando el agua es transparente.





Para quien los entienda, estos son los famosos acordes de campanas de la obra.

Más al sur, en 1930 Manuel de Falla ponía rumbo al Islote de Sancti Petri, frente a las costas de San Fernando (Cádiz), para trabajar en su cantata escénica Atlántida, que dejaría inconclusa tras casi 20 años de trabajo. Hasta 1976 no se consideraría terminada por un Ernesto Halffter que había sido comisionado por el editor y herederos de Falla. Vemos aquí un fragmento del montaje de 1996, a cargo de La Fura del Baus.



Al otro lado del charco y con una estética absolutamente contemporánea, el maestro John Cage interpretaba su Water Walk en el popular programa de televisión I've Got A Secret, en enero de 1960. Traduciré directamente de la información del vídeo.


"En esa época, ocho años más tarde de su composición 4:33, Cage enseñaba composición experimental en la New York City's New School, y era una figura polémica en el mundo de la música experimental.

Su primera presentación en la televisión nacional fue ideada incluyendo cinco radios, pero un conflicto sindical en la CBS impidió que pudiera enchufarse ninguna de ellas. Cage golpea y lanza alegremente los aparatos en lugar de encenderlos y apagarlos. Si bien Cage es jocosamente tratado como una especie de monstruo, a la vez el el programa tiene cierta deferencia con él, cancelando el formato normal de concurso del ‘show’ para permitirle mostrar su obra completa".

También recordaremos a nuestro venerado Conrad Schnitzler, que con este maravilloso Underwater Church finalizaba Ballet Statique, álbum que aunque publicado en 1992 se trataba de una re-edición de los anteriores discos Con (1978) y Con 3 (1981).



Sin olvidarnos de Gavin Bryars (quien por cierto durante un breve periodo estudió con John Cage), por su composición The Sinking of the Titanic (datada en 1969 y estrenada en 1972). La obra inicialmente editada en vinilo inaugurando Obscure Records, el sello de Brian Eno, consiste en una respetuosa especulación sobre la sonoridad sumergida de los músicos de a bordo, que según los testimonios tocaron hasta el final, e incluye fragmentos de entrevistas con supervivientes del naufragio, señales Morse, gaitas (hubo dos gaiteros en el barco), efectos de sonido según las descripciones de los testigos del sonido de impacto del iceberg, etcétera.



La estremecedora obra sería improbablemente remezclada por el mismísimo... ¡Aphex Twin!, bajo el nombre Raising the Titanic . En realidad... tiene sentido, ¿no?


Mencionaremos también, porqué no incluirlo, el emblemático para toda una generación QE2, de un Mike Oldfield más tarde denostado por su excesiva querencia a la re-edición, re-masterización, y re-peseterización. El enervante tema, que da nombre a su álbum de 1980, además de incluir sirenas de barcos entre los arreglos, alude al RMS Queen Elizabeth 2, el transatlántico de 294 m. de eslora botado una década antes por su homónima y graciosa Majestad que en mayo de 1982 (sólo dos años despues del disco de Oldfield) tomaría parte en la Guerra de las Malvinas transportando al Atlántico Sur a 3.000 soldados y 650 voluntarios, y que próximamente navegará rumbo a Sudáfrica para convertirse en un hotel flotante... coincidiendo con los Mundiales de Fútbol de 2010.

Deliberadamente, reportamos un vídeo con sonido de vinilo, donde puede apreciarse el sonido de la tapa del giradiscos, o un inoportuno salto de surco.



Nos adentramos en aguas heladas; música concreta a cargo del nadador que se hunde, Sinkende Schwimmer (1991) en el título del álbum del prolífico Asmus Tietchens, del que extraemos el tema Arnheimer Recyclica, con material cortesía de Thomas Köner.



Y de la mano del propio Thomas Köner terminamos nuestro viaje en aguas sólidas y nos detenemos en la fría blancura de Nunatak Gongamur (1990), una evocación casi ultrasónica de la fallida expedición de Scott al Polo Sur que, lejos de recrear grabaciones de ventiscas, consiste en un viaje interior hasta el punto de congelación del silencio, a base de gongs y micrófonos de contacto.



Otro día, más, pues como bien decía Eric Satie, "La Mer est pleine d'eau".

Puede escucharse la lista de obras relatadas aquí.

Serpientes marinas

Shaun Tan’s latest picture book/graphic novel,The Arrival


LA SERPIENTE NADADORA
(Tropidonatus natrix)
“Tipo Vertebrados. Clase reptiles. Reptiles Ofidios. Colúbridos. Habita en toda Europa y parte de Asia. Mide un metro. Busca a los peces y se los traga vivos. Acaba con las ranas. Segrega una sustancia hedionda.”
http://www.guije.com/post/zoo/f119.htm

































Sea Serpent Mosaic on exterior wall of the Moravian Pottery and Tile Works in Doylestown, PA.
Photo by fundraz34

Laoconte, El Greco



Olaus Magnus (Historia de Gentibus Septentrionalibus, Rome, 1555).

Olaus Magnus (Historia de Gentibus Septentrionalibus, Rome, 1555).


Miniatura oriental del S. XVII.





Serpiente marina según Hans Egede, obispo de Groenlandia, en 1734.
(R. Ellis, La búsqueda del calamar gigante. The Lyons Press, 1998).


La "Gran Serpiente Marina" según Hans Egede. (ilustración de 1734).
(R. Ellis, Monstruos Marinos. Robert Hale Ltd. 1994).


Serpiente marina melenada en la Historia Natural de Noruega (1755) del obispo Erik Pontoppidan.
(R. Ellis, La búsqueda del calamar gigante. The Lyons Press, 1998).

Serpiente marina de Gloucester, 1817 (R. Ellis, Monstruos Marinos. Robert Hale Ltd. 1994).

Serpiente marina del S. XIX (R. Ellis, Monstruos Marinos. Robert Hale Ltd. 1994).


"Hydrarchos" de 34 m. de Albert Koch, esqueleto fósil de 1845. Se constató había reunido una colección de huesos de al menos cinco especímenes de "Zeuglodon", una ballena del Eoceno también conocida hoy como Basilosaurus.
(R. Ellis, Monstruos Marinos. Robert Hale Ltd. 1994).

Regalecus Glesne (pez remo o pez sable) de 5 metros que, arrastrado por las olas en una playa de las Bermudas en 1860, se describió originalmente como "serpiente marina".
(R. Ellis, Monstruos Marinos. Robert Hale Ltd. 1994).